Cooperación Canarias-Bolivia. Entrevista a Víctor Huacani: transformando la vida de comunidades quechuas en los Andes

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Entrevista a Víctor Huacani, miembro de Asmudes (Asociación de Mujeres para el Desarrollo Sostenible en Sucre, Estado Plurinacional de Bolivia) y coordinador del proyecto ‘Fortalecimiento de la gestión productiva, asociativa y comercialización de frutas, liderada por mujeres quechuas en el municipio de Presto, Bolivia’.

Esta iniciativa ha sido posible gracias a la colaboración del Cabildo de Gran Canaria, Solidaridad Internacional Canarias y Asmudes-Bolivia.

Huacani es ingeniero agrónomo y experto en consultoría para la capacitación agrofrutícola agrónoma. Nuestro compañero ha trabajado desde el minuto uno para poder hacer realidad este proyecto y nos va a contar en esta entrevista qué ha supuesto esta experiencia para él.

¿Por qué ha sido importante este proyecto para las dos comunidades quechuas beneficiadas?

El proyecto responde a una de las demandas expresadas por mujeres y hombres agrupadas en la Asociación Frutícola Agrícola del Área Natural de Manejo Integrado El Palmar – AFRA ANMI EL PALMAR, que comprende agricultores/as de las comunidades de Molani y Rodeo El Palmar. El proyecto fue y es importante, las actividades de capacitación aportaron a la mejora de capacidades y experiencia de mujeres y hombres para mejorar el manejo de la producción primaria, al uso racional de los recursos naturales y la biodiversidad local, importancia de la aplicación de las buenas prácticas agrícolas, las mismas que han contribuido y aportan a la mejora de la producción y productividad agrícola, al conocimiento y aplicación de normas de sanidad e inocuidad alimentaria en la producción de frutas y hortalizas, en transferencia de tecnologías para la transformación de frutas y hortalizas en subproductos como mermeladas y frutas para reducir las pérdidas. También fue importante, porque las mujeres y hombres han aprendido a cómo realizar las cosechas, a cómo seleccionar y empacar las frutas y participar en los mercados. Las familias productoras de frutas y hortalizas cuentan con instrumentos de gestión como: registros de producción y ventas, plan de negocios, para optimizar el aprovechamiento de la producción agrícola y canalizar al mercado, resultado de las actividades de capacitación. Las mujeres, así como los hombres, han aprendido la importancia de compartir roles de género, de participar en condiciones de igualdad de oportunidades, así como en recibir los beneficios.

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«Las mujeres, así como los hombres, han aprendido la importancia de compartir roles de género, de participar en condiciones de igualdad de oportunidades, así como en recibir los beneficios».

¿Qué ha cambiado en las áreas donde se ha llevado a cabo el proyecto desde que comenzara en julio de 2020 hasta que finalizara en marzo de 2021? ¿Cree que los cambios han supuesto una mejora en el día a día de los beneficiarios?

Con la implementación del proyecto, las familias beneficiarias del proyecto, han mejorado sus huertas agroforestales con frutales, han mentalizado la importancia de las labores culturales para mejorar la producción y aplican los conocimientos adquiridos en la mejora de sus huertas; asimismo, las familias han aprendido a seleccionar la producción de frutas basado en criterios de calidad y de acuerdo a las normas de inocuidad alimentaria; optimizan la producción de frutas transformando en frutas deshidratadas como son los duraznos y manzanas deshidratadas; mermeladas.

Las familias son conscientes de la importancia de trabajar en forma organizada, principalmente, son las mujeres quienes tienen la necesidad de impulsar la mejora productiva y vinculación al mercado con frutas y hortalizas producidas bajo técnicas agroecológicas ofreciendo productos saludables a los y las consumidores.

La demanda de las familias principalmente, de las mujeres, es cómo generar fuentes de ingresos económicos para mejorar la calidad de vida y han visto que una de las estrategias que ayuda y ayudará a generar fuentes de empleo dignos es la producción de frutas y hortalizas.

¿Ha supuesto este proyecto una mejora real en el día a día para estas mujeres agricultoras?

Las mujeres, así como los hombres, beneficiarias directas del proyecto al incorporar el cumplimiento regular de las buenas prácticas agrícolas en sus huertas, han mejorado los rendimientos de los cultivos y la calidad de la producción de frutas y hortalizas. Los talleres de capacitación y formación aportaron con técnicas y prácticas para mejorar la producción frutícola y cumplir con las normas de higiene y sanidad. La producción de frutas se destina principalmente para la venta en mercados locales que son las propias comunidades, en las poblaciones intermedias como es Presto y Tarabuco. Otra parte de la producción se destina para el trueque, que es la práctica tradicional de intercambio de alimentos producidos en diversos pisos ecológicos. Las frutas se intercambian con cereales, tubérculos y leguminosas, alimentos que llegan a completar y diversificar la dieta indígena/campesina.  Por último, las familias productoras de frutas, incorporan una parte de la producción para la nutrición familiar. Las actividades de capacitación promovidos por el proyecto, también promueven el aprovechamiento de los alimentos para mejorar la seguridad alimentaria nutricional. Las familias incorporan el consumo de frutas y hortalizas, mejorando así la dieta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

«La demanda de las familias principalmente, de las mujeres, es cómo generar fuentes de ingresos económicos para mejorar la calidad de vida».

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¿Cómo afectó la crisis derivada del coronavirus al desarrollo del proyecto? ¿Qué cambios tuvieron que implementar?

La ocurrencia de la pandemia del Covid-19 fue severa en los primeros meses del 2020; a partir de agosto, se tuvieron que adaptar las actividades de capacitación en el marco del proyecto al escenario de la nueva normalidad. Para evitar contagios por coronavirus, se elaboró un Protocolo de Bioseguridad Institucional, que incorpora las principales disposiciones emanadas por las autoridades sanitarias del país y adoptar las medidas impuestas por los gobiernos subnacionales.

Como primera medida, se realizó las actividades de capacitación en higiene y normas de bioseguridad de acuerdo a los protocolos aprobados. Se dotó a los participantes de insumos de higiene como: jabón líquido, gel desinfectante, barbijos y en cada comunidad se instaló un módulo de higiene y lavado de manos. Las actividades de capacitación han incorporado temas relacionado a cómo manejar el estrés en situaciones de crisis como las provocadas por la pandemia, a afrontar el Covid-19 con mentalidad positiva y como una oportunidad de aprendizaje; se dieron recomendaciones para mejorar la nutrición familiar con alimentos saludables y nutritivos.

Los cambios implementados se refieren a evitar en lo posible reuniones grandes. En los talleres se implementó el lavado de manos, uso de barbijos y guardar distancia física, trasladar las actividades de capacitación a campo abierto y en las propias agroforestales. Todo ello para evitar la probable propagación del virus.

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«Las actividades de capacitación han incorporado temas relacionado a cómo manejar el estrés en situaciones de crisis como las provocadas por la pandemia, a afrontar el Covid-19 con mentalidad positiva y como una oportunidad de aprendizaje; se dieron recomendaciones para mejorar la nutrición familiar con alimentos saludables y nutritivos«.

Se han beneficiado hasta 51 personas provenientes de las comunidades de Molani, Rodeo-El Palmar, en Presto, ¿cuáles son sus impresiones tras haber participado en este proyecto?

Las familias que recibieron capacitación y orientación técnica para la mejora de sus huertas agroforestales están motivadas a ampliar e innovar sus huertas para obtener productos de calidad y con buenos rendimientos. Ahora mismo, grupos de mujeres que han aprendido a transformar frutas, han iniciado reuniones por cuenta propia, están elaborando mermeladas, refrescos y duraznos al jugo para la venta en las propias comunidades. Las familias beneficiarias expresan su satisfacción, porque las actividades de capacitación han enriquecido sus conocimientos para optimizar el aprovechamiento de los escasos recursos locales, aprovechar las ventajas comparativas existentes (clima favorable, suelos aptos para cultivo de frutales), de manejar las huertas de acuerdo a los procedimientos técnicos y principalmente, por la generación de una mayor cohesión social para emprender negocios sostenibles en un ambiente de confianza y trabajo en equipo.

¿Cuáles han sido los principales objetivos llevados a cabo en el Plan de Capacitación?

Los principales objetivos que se han logrado en el marco del Plan de Capacitación fueron:

  • Cualificar capacidades y experticia de las mujeres y hombres en la conocimiento e implementación regular de las buenas prácticas agrícolas en el proceso de producción y cosecha frutícola, en la mejora y conservación de la biodiversidad agrícola.

  • Generar un ambiente de trabajo en equipo creando confianza y responsabilidad para la gestión productiva y asociativismo.

  • Dotar de conocimientos y técnicas para optimizar y transformar las frutas en sub productos.

  • Construir un ambiente social saludable con capacidad para la gestión de emociones positivas en el escenario del Covid-19.

  • Mujeres y hombres conocen sus derechos y responsabilidades, con participación equitativa en espacios de toma de decisiones.

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«Grupos de mujeres que han aprendido a transformar frutas han iniciado reuniones por cuenta propia, están elaborando mermeladas, refrescos y duraznos al jugo para la venta en las propias comunidades».

¿Con qué clase de alimentos han trabajado en este proyecto?

Los frutales objeto de intervención del proyecto son: chirimoyos, papayos, manzanos y durazneros, los dos primeros son especies nativas y las dos últimas especies introducidas y adoptadas por las familias. En cuanto a hortalizas, se apoya los cultivos de tomates, pimentón, vainitas y brócoli. Las hortalizas son cultivadas para generar beneficios económicos además de aportar al enriquecimiento de la dieta local. Los cultivos de hortalizas se sincronizan con la época de mayor demanda en el mercado.

Hortalizas y frutales se cultivan en sistemas agroforestales, bajo principios agroecológicos, estrategia que permite optimizar el aprovechamiento y diversificación de los cultivos, aprovechar los insumos locales de bajo costo, los mismos que repercuten positivamente en el medio ambiente como son la preservación y uso racional de la agrobiodiversidad, cuidado de los suelos y fuentes de agua.

Ecología y conciencia medioambiental. Víctor, me gustaría preguntarle cómo ha afectado el cambio climático al ecosistema donde se ha realizado este proyecto.

La variabilidad y cambios climáticos están presentes en las comunidades indígenas de los valles mesotérmicos de los Andes. Analizando la información meteorológica histórica de precipitaciones y temperaturas medias de los últimos 40 años, se percibe que hay una disminución en el registro de las precipitaciones y temperaturas medias, lo cual es muestra de que las comunidades de intervención sufren cambios climáticos, que se manifiestan en forma de exceso de agua o escasez de agua. Las precipitaciones se concentran en pocos meses y se presentan en forma de eventos extremos como lluvias torrenciales o sequias prolongadas. En el último año, las lluvias no se registraron hasta diciembre, la sequía ha provocado la disminución de las cosechas.

Las comunidades están implementando acciones de adaptación para reducir la sensibilidad y vulnerabilidad de los cultivos a los eventos climáticos. Las estrategias de adaptación que se aplican se basan en elementos biológicos y tecnológicos además del rescate de saberes y conocimientos tradicionales. Se promueve las siembras en cultivos mixtos, intercalados o en sistemas agroforestales para reducir la incidencia negativa de los eventos extremos, de realizar siembras en diferentes periodos para reducir los riesgos de pérdida de las cosechas; implementación de tecnologías de riego por aspersión y goteo, que tiene como objetivo optimizar el uso de los escasos recursos hídricos a la vez de incrementar los rendimientos.

En resumen, el cambio y variabilidad climática merma la seguridad de las cosechas, lo cual implica menos ingresos y menos alimentos para las familias. Las familias están implementando estrategias para la resiliencia y adaptación climática.

¿Considera que el empleo generado gracias a este proyecto se mantendrá en un futuro?

El fin del proyecto es generar fuentes de empleo dignos y seguros para las poblaciones que viven en situación de vulnerabilidad. Para lograr este objetivo, el proyecto apoyó la cualificación de capacidades locales para la gestión productiva y asociativa, empoderar a mujeres y hombres para la gestión de negocios agrícolas, vincularlos al mercado; consideramos que las mismas son estrategias claves para garantizar la sostenibilidad de la producción y por ende, para mantener el empleo. Los beneficiarios más interesados en ampliar y mejorar los cultivos de frutales son los jóvenes. Con la pandemia del Covid-19, muchos jóvenes han retornado a sus comunidades y se han unido a sus familias para mejorar la actividad agrícola.

Para consolidar los microemprendimientos de producción hortofrutícola, se tiene planificado que la asociación desarrolle mezclas de frutas deshidratadas con cereales locales, estos productos se venderán al Gobierno Municipal para desayunos escolares. En Bolivia y más aún en el departamento de Chuquisaca no se ha logrado atender la demanda de frutas, las mismas que son llenadas con productos de importación provenientes de países vecinos. Para posicionarse en el mercado se tiene que trabajar en mejorar la calidad de las frutas ofertadas, que la oferta sea continua y principalmente, fortalecer la capacidad de las familias para la venta organizada.

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En la imagen, Víctor Hulcani (derecha) supervisando la cosecha de un usuario.
«El fin del proyecto es generar fuentes de empleo dignos y seguros para las poblaciones que viven en situación de vulnerabilidad».

¿Por qué es tan importante el tema de la higiene cuando hablamos sobre este proyecto?

El mercado exige calidad y buena presentación de los productos, además de color y sabor de los alimentos ofertados. En este proceso es fundamental el aprendizaje y cumplimiento de las normas de sanidad e inocuidad alimentaria; para la certificación de los productos para la comercialización, las normas exigen que los productores cumplan con la implementación de buenas prácticas agrícolas, buenas prácticas de manufactura y adopción de normas de higiene e inocuidad alimentaria para ofertar productos de calidad, saludables y libres de contaminación por agentes patógenos. En este proceso es muy importante la higiene de los alimentos, por lo que, el plan de capacitación incorporó el tema de higiene e inocuidad de los alimentos.

Usted ha sido testigo de primera mano de los resultados previstos y alcanzados, ¿cuál es el que más satisfacción le ha generado? ¿Por qué?

Sí, yo fue quien interactuó de manera directa con las y los beneficiarias/os en terreno. Según mi percepción, los resultados que han logrado mayor satisfacción en la población beneficiaria son el incremento de capacidades y destrezas para el buen manejo de las huertas hortofrutícolas. Antes del proyecto, las familias desconocían la importancia de la implementación regular de las buenas prácticas agrícolas, algunas familias aplicaban las labores culturales en frutales de vez en cuando, con las capacitaciones provistas, las familias han mentalizado e interiorizado las mismas y aplican de manera regular lo cual se traduce en el incremento de rendimientos y mejora de la calidad. Por otro lado, las mujeres han aprendido a transformar frutas en dulces, mermeladas y frutas deshidratadas, desconocidas para ellas; ahora, después de haber finalizado el proyecto, las mujeres beneficiarias del proyecto se reúnen y se organizan solas para transformar las frutas en subproductos que se comercializan en las mismas comunidades y poblaciones vecinas, generando ingresos económicos adicionales.

Perspectiva de género. Además de las labores propiamente agrícolas, este proyecto también ha servido para concienciar en igualdad a las mujeres beneficiarias, dándole pautas e información para poder luchar contra el machismo y el abuso. ¿Podría comentarnos algo más al respecto, por favor?

Evidentemente. Uno de los objetivos del proyecto fue reducir las brechas de discriminación en razón de género y generacional. En este marco, para concienciar y sensibilizar a la población en la lucha contra la ideología patriarcal, como un mecanismo de acción positiva privilegia la participación de mujeres. Las beneficiarias del proyecto son mayoritariamente mujeres quechuas que viven solas, son madres solteras o viudas, las directivas de la asociación AFRA ANMI el Palmar, conforman más mujeres que los varones, al igual que en las directivas comunales. El plan de capacitación incorporó temas relacionados con: equidad e igualdad de derechos, participación equitativa en espacios de toma de decisiones, fortalecimiento económico de mujeres y hombres; promoción de liderazgo y democratización de roles de género.

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«Las beneficiarias del proyecto son mayoritariamente mujeres quechuas que viven solas, son madres solteras o viudas»

¿Qué tal se ha desarrollado la colaboración entre las administraciones públicas locales y las asociaciones implicadas?

Los aportes de las entidades públicas locales fueron el apoyo técnico en los talleres de capacitación, apoyo con materiales para implementar los sistemas de riego en las huertas agroforestales, insumos de sanidad vegetal y semillas de hortalizas además de participación en actividades de seguimiento técnico. Colaboraron técnicos del Gobierno Autónomo Municipal de Villa de Presto y guarda parques del Área Natural de Manejo Integrado El Palmar.

Hay interés del Gobierno Municipal para incorporar la producción de frutas y derivados en desayunos escolares. Para la próxima fase se contempla la conformación del COMEP – Concejo Municipal Económico Productivo, cuya conformación está inserta en la Ley de Revolución Productiva Agropecuaria del Estado Plurinacional de Bolivia.

Coménteme, por favor, sus impresiones acerca de los numerosos talleres realizados por los compañeros de Asmudes para este proyecto.

Se han realizado talleres para mejorar las buenas prácticas agrícolas, talleres de fortalecimiento asociativo, talleres de transformación de frutas en derivados, talleres para la elaboración y validación de instrumentos de gestión productiva asociativa, talleres para la promoción de la equidad e igualdad de géneros y fortalecimiento democrático y ejercicio de los derechos de ciudadanía. También se han realizado talleres de higiene y bioseguridad siendo el objetivo evitar la propagación del Covid-19.

Los talleres, que se realizaron en las mismas comunidades, atrajeron la participación de mujeres y hombres, siendo los jóvenes y las mujeres los más interesados en aprender y participar en los espacios de capacitación, puesto que presentan mayor interés y perspectiva para ampliar sus conocimientos. Los talleres son más prácticos que teóricos, se utilizan metodologías participativas como “aprender haciendo”, los espacios de entrenamiento son las propias huertas agroforestales, se recuperan los saberes y conocimientos locales, se promueve la experimentación participativa para asumir y corroborar la validez de los resultados. Las poblaciones locales no están satisfechas hasta comprobar que las acciones pregonadas son efectivas, por lo que, en la mentalidad local está el dicho de “ver para creer”, por eso es importante incorporar la participación activa de las familias locales además de promover el “diálogo de saberes” para construir aprendizajes desde una visión propia y compartida para generar confianza y seguridad para asumir e incorporar los cambios.

¿Considera que el dinero con el que se ha financiado este proyecto ha servido para ayudar a gente que de verdad lo necesitaba?

Sí. El proyecto benefició a mujeres y hombres que viven en situación de vulnerabilidad, quienes han solicitado apoyo técnico para la mejora de la producción frutícola, asesoría en la elaboración de instrumentos de gestión organizativa, transformación de frutas en derivados y principalmente, para la vinculación al mercado con productos de calidad, saludables y nutritivos. Asmudes apoya a cristalizar las necesidades de las poblaciones más necesitadas y que viven en condiciones de marginalidad. Es así que las principales beneficiarias del proyecto fueron madres solteras, viudas, mujeres jefas de hogar y jóvenes, quienes tienen la necesidad de generar empleos para ellas y sus familias. Las actividades de capacitación apuntalaron estas demandas.

Por último, si desea puntualizar algo antes de finalizar la entrevista.

En nombre de la entidad ejecutora, Asmudes y de las mujeres y hombres quechuas que fueron y son beneficiarias del proyecto, expresamos nuestro más sincero agradecimiento a Solidaridad Internacional Canarias y al Cabildo de Gran Canaria, por la importante financiación que logró enriquecer las capacidades de mujeres y hombres quechuas para la gestión sostenible de la producción frutícola, transformación de frutas en subproductos, asociatividad y mostrar oportunidades de mercado para frutas – hortalizas frescas y transformadas. El apoyo brindado benefició a las poblaciones pobres y en situación de desventaja, quienes tienen una actitud proactiva para asumir cambios duraderos.

Entrevistador: ¡Muchas gracias Víctor por su tiempo y por todo el esfuerzo llevado a cabo in situ!